La inspiración entra en la empresa

 

 

Jesús Alcoba , es autor de numerosas publicaciones científicas y de divulgación. Es conferenciante sobre temas de liderazgo, desarrollo personal y experiencia de cliente. Es director de la International Graduate School of Business La Salle en Madrid, Doctor en estrategia, Máster en Psicología, en Coaching y en Dirección de Empresas (MBA). 

Pero si todo esto es parte de su biografía académico-personal también lo es que es un gran conocedor de los temas que trata, que lo hace comprensible para las personas, que es cercano y que leerle o escucharle resulta muy inspirador. 

Precisamente, es “Inspiración. La llama que enciende el alma” –su último libro publicado por Alianza editorial-  lo que nos ha llevado a la entrevista que vais a leer.  

-Tu defines en el libro que Inspiración es la llama que enciende el alma, pero yo me quedo con la de Luisge Martin, que dice que “es una determinada mirada sobre el mundo”. ¿Todos tenemos esta mirada? Después de leer los ejemplos que se aportan en el libro, ¿resulta enriquecedora en el ámbito de la empresa una persona que es consciente de esta “mirada”? En un organigrama empresarial: ¿dónde se necesitaría más?

Luisgé es un gran escritor, además de una de las personas que entrevisté en mi libro, y mi agente literario. Lo que él dice, al menos según yo lo interpreto, es que las buenas obras literarias se elaboran sobre una determinada mirada del mundo, una voz única. Lo que yo digo es que la inspiración nace de esa voz, o bien que está conectada con ella. Es decir, creo que ambas ideas son complementarias, y así lo he intentado reflejar en “Inspiración”.
Respecto a las empresas, lo que yo pienso es que las que tienen éxito nacen básicamente de un momento de inspiración. Alguien conecta una serie de significados que son importantes para él, o para ella, se siente inspirado, y funda una empresa. Aquellas organizaciones que destacan por su diferencia, su originalidad o su frescura, son entidades que responden a la voz única de quien las creó. 
Yo pienso que el lugar donde más se necesita inspiración en la empresa es precisamente en la función del liderazgo. Es muy difícil que los profesionales se sientan inspirados si quien les lidera no lo está. 

-Se habla en algunos ambientes de emprendimiento de abandonar la zona de confort y entrar en el mundo de lo potencialmente posible. Seguir la inspiración ¿sería una buena forma de lanzarse a ese mundo menos conocido? ¿Es buena compañera de viaje?
Sin duda. Una de las ideas que sostengo es que deberíamos ser fieles a lo que de verdad nos inspira, porque eso es lo que nos abre puertas y nos desvela itinerarios que antes desconocíamos. Un soplo de inspiración es una agregación de sentido que te hace caer en la cuenta de una dirección que puedes emprender. Creo que tendríamos que aprovechar más nuestros momentos de inspiración para crear nuevos productos, servicios y modelos de negocio. Los grandes emprendedores siempre son personas inspiradoras.

-Para inspirar una empresa hacen falta unas premisas, lo que me lleva a otro libro tuyo anterior: “La brújula de Shackleton”. Allí hablabas de las características del itinerario de un liderazgo personal y profesional. ¿Podría relacionarse alguna de ellas con la inspiración? ¿El rumbo, la energía…?

Sin duda el rumbo. La inspiración tiene que ver con lo que en el fondo somos, con el sentido profundo que le damos a nuestra vida. No todos nos sentimos inspirados por las mismas cosas, porque la inspiración es algo profundamente subjetivo. Y esa subjetividad es la que señala para cada persona un camino único. Ese es su rumbo. 
Sin embargo, como en la mayoría de los conceptos de la vida, lo importante no es comprenderlos sino conducirse de acuerdo con ellos. Todos tenemos inspiraciones que magnetizan nuestra brújula y la llevan a orientarse hacia un determinado rumbo. Pero no todo el mundo sigue esa dirección. 

-Hay una canción de Jorge Drexler, “Silencio”, que dice: “no encuentro nada más valioso que darte, nada más elegante que este instante de… silencio”. Esto me hacía recordar la definición que dabas de Ultraconciencia en tu libro de este mismo título: el control del lienzo donde se van proyectando las vivencias. Leyendo “Inspiración” me ha dado la sensación de estar en ese mundo ultraconsciente. ¿Es necesario el silencio para captar la llama que enciende una organización empresarial?
Esta es una pregunta muy buena. La ultraconciencia es el control voluntario de la conciencia, es decir, es la capacidad de guiar nuestra mente hacia aquello que de verdad nos importa. Es estar haciendo siempre lo que debemos hacer, aunque sea descansar o disfrutar. En muchas ocasiones estamos desalineados respecto a nuestros objetivos.
La Inspiración probablemente funciona de manera opuesta, es decir, vive de los espacios inertes, de los momentos de mente errante, y probablemente de ese silencio del que habla Drexler. 
Creo que debemos comenzar a pensar que en nuestro cerebro actúan dos sistemas opuestos pero complementarios: uno que tiene que ver con la atención plena, con el aquí y el ahora, y con el estar concentrados y centrados en lo que de verdad importa, sea trabajar o divertirnos. El otro es el que tiene que ver con dejarnos ir, con abandonarnos a lo que nuestra mente quiera visitar y con nuestros momentos de aparente inactividad. Esos son los espacios de inspiración. Por eso muchas veces nuestras grandes ideas no vienen en la oficina delante del ordenador, sino en la ducha, mientras escuchamos música distraídamente en el metro, o incluso en el atasco de la mañana.

- Además de ser miembro del comité de expertos de la Asociación para el Desarrollo de la Experiencia de Cliente te defines como inspirador interseccional, ¿qué es para ti un líder inspirador en la empresa del siglo XXI donde el cliente busca más una experiencia que un producto? 
Esa es también una pregunta muy buena. Se nota que has profundizado en mi obra y en mi trayectoria, y eso es muy de agradecer.
Siempre he dicho que lo que hace que una vivencia con una marca sea realmente experiencial es que conecta con el sentido que para una persona tiene la vida. Es decir, lo que hace que algunas marcas tengan fans en lugar de clientes es que les invitan a formar parte su universo de significados. No hay mejor ejemplo de esto que el mítico anuncio “Think different” de Apple, ya en 1997. Muchas de las personas que comenzaron a comprar aquellos equipos eran personas que se veían diferentes y que pensaban de manera diferente. 
Por otro lado, ese mensaje respondía, sin duda, a la visión inspirada e inspiradora de Steve Jobs, un líder que se creía capaz de cambiar el mundo, cosa que claramente hizo con el lanzamiento del iPhone en 2007. Una persona que pensaba de manera diferente y logró contagiar su mirada única primero a su equipo y luego a millones de clientes. Esa mirada única se asentaba, sin duda, sobre el sentido que él le daba a la existencia y a su propio rumbo en la vida. Eso es el liderazgo inspirador, transportar sentido del alma de las organizaciones al corazón de las personas.
En resumen, lo que conecta a las vivencias auténticamente experienciales y a la visión inspiradora de los líderes que animan las marcas que hay detrás de ellas es el sentido. Creo que a menudo no reparamos en lo importante que es el sentido de la vida y su búsqueda para el ser humano.

- Si para ti es tan importante el sentido de la vida, ¿te has planteado alguna vez escribir un libro sobre ello?
Si Victor Frankl no lo hubiera hecho antes sin duda me lo plantearía, pero creo sinceramente que es imposible superar su obra. “El hombre en busca de sentido” es uno de los pocos libros de los que pienso que debería ser leído por todo el mundo.

-Muchas gracias.

Gracias a ti por tu apoyo a mi trabajo. Ha sido un placer.

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